Fue el 1 de junio de 1765 cuando el rey Carlos III de España autorizó la construcción del templo y convento de San Francisco de Asís de Irapuato. Dicho espacio religioso se edificó con la misión de “enseñar a los niños de todas castas, ricos o pobres, las primeras letras y la doctrina cristiana, y a los que fuesen hijos de españoles o indios caciques, la gramática y filosofía”. Se creación fue posible gracias a la donación que hizo en su testamento el bachiller Ramón Barreto de Tábora, benefactor oriundo de Irapuato. El convento se demolió a mediados del siglo XX, quedando solamente su templo.
















