Templo de estilo barroco que data del siglo XVIII. Está consagrado a San José, el padre putativo de Jesucristo. Fue construido por la cofradía de indios otomíes, quienes constituían la población más numerosa de indígenas en la congregación de Irapuato durante la época colonial. Los miembros de la cofradía usaban el templo para orar, celebrar misas para los cófrades difuntos, festejar a su santo patrón cada 19 de marzo y elegir a sus mayordomos. La cofradía de San José de indios otomíes existió por lo menos hasta 1847.








