Para la década de 1960 el gobernador del Estado de Guanajuato Juan José Torres Landa implementó un ambicioso plan de modernización en varios municipios: el plan Guanajuato.
En Irapuato significó la creación de nuevos espacios y vías. Una de esas vías fue la avenida Revolución, construida con el fin de tener una ruta amplia hacía el centro de la ciudad. Para llevar a cabo esta obra se tuvieron que demoler y ampliar varias de las estrechas e irregulares calles que caracterizan el centro histórico de Irapuato.
El nombre de calle Real se debía a que era la calle que conectaba con el camino real hacía Guanajuato. Se le siguió conociendo como calle Real hasta la década de 1870, cuando se comienza a llamar calle Vicente Guerrero, en honor del héroe de la Independencia.
El Irapuato de torres mochas y calles chuecas tenía que dar lugar a una ciudad moderna. La avenida Revolución representa ese intento modernizador.
Calle de las Higueras, calle del Río Viejo, calle Río Bravo, calle de las Recogidas, calle primera de San Miguel, calle Real, calle de Guadalupe, calle de la Herradura; fueron algunas de las calles que tuvieron que ser modificadas para la construcción de esta avenida.
Para 1965 Irapuato ya contaba con una ruta amplia y directa para recorrer el centro de la ciudad; hasta el día de hoy la avenida Revolución es una de las vías más importantes. Y aquel Irapuato viejo, de calles chuecas y estrechas, solamente quedó en antiguos planos y fotografías, y en la memoria de algunos irapuatenses que lo vieron en su juventud.








